Breve Historia de los Probióticos

El término “probiótico”, que significa “para la vida”, sugiere el papel fundamental que es­tos microorganismos han desempeñado en la salud y la nutrición.
El viaje de los probió­ticos desde la oscuridad hasta convertirse en su­plementos dietéticos esenciales es una fascinante historia de serendipia, ciencia y evolución del en­tendimiento médico.

El uso de alimentos fermentados con propiedades probióticas se remonta a miles de años y abarca muchas culturas diversas, aunque estas socieda­des antiguas no tenían el entendimiento científico para identificar los microorganismos responsables de los beneficios saludables que observaban. Los registros históricos y los hallazgos arqueológicos ofrecen suposiciones intrigantes sobre el uso tem­prano de estos alimentos.

Una de las referencias más tempranas a los bene­ficios para la salud de los productos fermentados proviene de la antigua China, donde el emperador y filósofo Shennong, reputado en la mitología co­mo el padre de la agricultura y la medicina china, respaldó las cualidades medicinales de los produc­tos de soja fermentados (3000 a.C). Este respaldo antiguo refleja las propiedades probióticas recono­cidas en dichos productos hoy en día, como el tem­peh y el miso, que aún se consumen.

De manera similar, los textos ayurvédicos de la an­tigua India, que datan de hace más de 2,000 años, recomiendan frecuentemente preparaciones de le­che fermentada para la salud, subrayando sus efec­tos beneficiosos sobre el sistema digestivo y vita­lidad general. Y la relación entre productos lácteos fermentados como el yogur y los beneficios para la salud fue mencionada en textos de la Biblia y por Hipócrates, este último considerado el padre de la medicina moderna.

Élie-Metchnikoff, descubridor de los probióticosLos romanos también reconocieron los efectos sa­ludables de los alimentos fermentados. Los pasa­jes históricos relatan que los soldados romanos consumían col fermentada para mantener su fuerza y salud intestinal durante largas campa­ñas. La col fermentada, similar al chucrut mo­derno, no solo era duradera y fácil de transpor­tar, sino que también proporcionaba nutrientes esenciales y tenía propiedades que ayudaban en la digestión y prevenían posibles infecciones intestinales.

En tiempos remotos, también los pastores nó­madas orientales transportaban asiduamente bolsas con leche fresca para sus viajes, descu­briendo por casualidad que, en ocasiones, la le­che se fermentaba en una bebida burbujeante y con sabor agradable, dándole el nombre de “kéfir”, que se piensa que es derivada de la pa­labra turca “keif” (sensación agradable). Los nativos del Cáucaso elaboraban kéfir y es co­nocido que Marco Polo hablo sobre el kéfir en sus viajes al Este.

Después de que Louis Pasteur demostrara en 1857 que el proceso de fermentación es cau­sado por un microorganismo, Joseph Lister, ais­ló, en 1873, la cepa Bacterium lactis en la le­che fermentada, y en 1885 Theodor Escherich, estudiando las heces de los lactantes en el Ins­tituto Patológico de Viena, descubrió dos bac­terias: Bacterium coli (actual Escherichia coli) y Bactterium lactis (actual Klebsiella pneumoniae).

Sin embargo, la historia del descubrimiento de los probióticos y su comprensión como la co­nocemos hoy en día comienza a principios del siglo XX con el trabajo del científico Elie Metch­nikoff (1845-1916), un laureado con el Premio Nobel en el Instituto Pasteur de París. A menu­do se le acredita a Metchnikoff el descubrimien­to de los probióticos, impulsado por su hipóte­sis de que la longevidad de los campesinos búl­garos estaba vinculada al consumo de produc­tos lácteos fermentados que contenían Lacto­bacilos.

La teoría de Metchnikoff fue revolucionaria. Su­girió que consumir estas bacterias beneficiosas podría reemplazar a los microbios dañinos en el estómago, un concepto que sentó las bases para los suplementos probióticos modernos. Sus ideas inicialmente fueron recibidas con es­cepticismo, ya que desafiaban las teorías mé­dicas predominantes de su tiempo.

Después del trabajo pionero de Metchnikoff, el interés en los probióticos disminuyó hasta me­diados del siglo XX, cuando el concepto resur­gió en varios estudios. No fue hasta las déca­das de 1960 y 1970 que los probióticos comen­zaron a ganar terreno en la medicina occiden­tal, gracias a los avances tecnológicos que per­mitieron una mejor identificación y almacena­miento de las cepas bacterianas.

Este período también vio el surgimiento de produc­tos probióticos disponibles comercialmente, parti­cularmente en Japón y Europa, donde el público se estaba volviendo cada vez más consciente de la importancia de un sistema digestivo saludable. Ahora sabemos que antes de nacer, el sistema in­testinal de los mamíferos, incluyendo los humanos, está libre de gérmenes, y adquirimos nuestra flo­ra bacteriana intestinal del entorno del sistema re­productor materno en el trayecto del nacimiento, completándose después con la alimentación ma­terna.

Actualmente, el estudio de los probióticos es par­te de una exploración más amplia del microbioma, la vasta comunidad de microorganismos que ha­bitan nuestros cuerpos. Los probióticos ahora se consideran cruciales, no solo para la digestión, si­no para la salud en general, influyendo en todo, desde la salud mental hasta las respuestas inmu­nitarias. La definición dada por la UE es: “los pro­bióticos son microorganismos vivos que, cuando son ingeridos en cantidades suficientes, tienen efectos beneficiosos sobre la salud, lo que va más allá de los efectos nutricionales convencionales”.

Con la investigación en curso, que revela más so­bre las complejas interacciones entre nuestro cuer­po y estas bacterias beneficiosas, el futuro de los probióticos parece prometedor. Su aplicación se está expandiendo a áreas como la salud mental, donde se cree que juegan un papel en el tratamien­to de varias condiciones. Desde el “elixir de longe­vidad” de Metchnikoff, hasta los suplementos pro­bióticos modernos, el viaje de estas bacterias be­neficiosas es un testimonio de la mezcla de curio­sidad, búsqueda científica y un poco de suerte.

Por tanto, a medida que los estudios continúan en desarrollo, la historia de los probióticos está lejos de terminar, pero lo que está claro es que estos di­minutos microbios jugarán un gran papel en el fu­turo de la salud humana.

Referencias Bibliográficas:

1- https://www.um.es/lafem/DivulgacionCientifica/CienciaySalud/Portalyblog/cienciaysalud.laverdad.es/la-alimentacion/la-nutricion-ciencia/probioticos-lo-favorable-article.html

2- https://www.lactoflora.es/la-curiosa-historia-los-probioticos

3- https://nutricionpersonalizada.blog/2010/07/13/perspectiva_historica_probioticos/

4- Manual Nutrición Celular. José Colastra ND

5- Fuller, Roy. «Probiotics in man and animals.» Journal of Applied Bacteriology 66.5 (1989): 365-378.

6- Hamilton-Miller, J.M.T., et al. «Public health issues arising from microbiological and labelling quality of foods and supplements containing probiotic microorganisms.» Public Health Nutrition 3.2 (2000): 223-229.

7- Mackowiak, Philip A. «Recycling Metchnikoff: Probiotics, the intestinal microbiome and the quest for long life.» Frontiers in Public Health 1 (2013): 52.

8- Ouwehand, Arthur C., et al. «Probiotics: An Overview of Beneficial Effects.» Antonie Van Leeuwenhoek 82.1-4 (2002): 279-289.

9- Sanders, Mary Ellen. «Probiotics: Considerations for human health.» Nutrition Reviews 61.3 (2003): 91-99.

10- This brief encapsulates the major milestones in the history of probiotics, combining scientific milestones with cultural and fun facts to engage a general audience.

Autor: Lamberts Española.

Exención de responsabilidad: La información anteriormente descrita es sólo para fines informativos, por tanto no intenta influir, diagnosticar ni reemplazar el consejo, tratamiento médico o del profesional de la salud. Se basa en estudios científicos (humana, animal o in vitro), la experiencia clínica, o el uso tradicional, como se cita en cada artículo. Los resultados reportados no necesariamente pueden ocurrir en todos los individuos. No se recomienda el auto-tratamiento para condiciones que amenazan la vida que requieren tratamiento médico bajo el cuidado de un médico. Para muchas de las enfermedades que se describen el tratamiento con prescripción o medicamentos de venta libre también está disponible. Consulte a su médico y/o farmacéutico para cualquier problema de salud antes de utilizar algún suplemento/complemento alimenticio o de hacer algún cambio en los medicamentos prescritos.

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