El inositol tiene la misma composición química que la glucosa (la fuente principal de energía de los organismos vivos), pero los átomos se organizan de diferente forma.
Este nutriente, con los niveles más altos en el corazón y el cerebro, está íntimamente unido a la colina y la biotina, encontrándose en altas concentraciones en la lecitina, siendo eficaz en la promoción de la producción corporal de la misma.
El inositol tiene la función de ayudar al hígado a procesar las grasas, las cuales son removidas del hígado hacia las células con la ayuda de la lecitina, por tanto, ayuda en el metabolismo de las grasas y a reducir el colesterol.
También contribuye al funcionamiento de los músculos y los nervios. Igualmente participa en la acción de la serotonina, un neurotransmisor conocido como un factor para la depresión.
Los neurotransmisores son sustancias químicas que transmiten mensajes entre las células nerviosas, y por esta razón, la evidencia preliminar sugiere que el inositol podría recomendarse como un tratamiento de utilidad para ayudar a la depresión.
Después del descubrimiento original de Scherer, muchos investigadores comenzaron a estudiar el papel del inositol en diferentes órganos y tejidos, destacando su papel relevante para garantizar una forma celular adecuada y la fertilidad de los ovocitos.
Joseph Larner, un distinguido investigador sobre diabetes, que presidió el departamento de farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, realizó en 1988, estudios científicos sobre los mecanismos de acción de la insulina, llegando a la conclusión de que los dos estereoisómeros del inositol, mioinositol y D-quiroinositol, son mediadores químicos de la insulina, actuando mediante mecanismos diferentes.
Tanto el D-quiro-inositol como el mioinositol tienen estructuras similares, diferenciándose en la estereoquímica de un solo grupo hidroxilo.
El camino desde el primer descubrimiento del inositol hasta el conocimiento actual de los lípidos del inositol abarca más de 150 años, y es largo y complejo. Ahora se sabe que existen nueve posibles estereoisómeros, de los cuales el más común y extendido en la naturaleza es mioinositol.
La diversa familia de lípidos de inositol es fundamental para muchos aspectos de la biología celular.
Este nutriente soluble se encuentra en las legumbres, los guisantes, el arroz pardo, el salvado de trigo y las nueces y se debe tomar todos los días.
Aunque no se le conocen efectos tóxicos sobre su suplementación debemos aconsejar, como con cualquier suplemento nutricional, el no consumir sin comprobar primero las posibles interacciones con medicamentos y si se está bajo el cuidado de cualquier condición médica, se debe consultar al profesional de la salud para la aprobación de su ingesta.