Circulación periférica

La buena salud depende de un sistema circulatorio que funcione bien, un sistema que comprende vasos sanguíneos que trabajan juntos en un circuito cerrado con el corazón, llevando oxígeno y nutrientes a nuestras células y eliminando productos de desecho.
Si bien pueden surgir muchos problemas con el sistema circulatorio, en este artículo nos centraremos en los problemas con la circulación periférica, cuyas dos categorías principales son: insuficiencia venosa crónica y complicaciones vasculares de la diabetes.

La buena salud depende de un sistema circulatorio que funcione bien, un sistema que comprende vasos sanguíneos que trabajan juntos en un circuito cerrado con el corazón, llevando oxígeno y nutrientes a nuestras células y eliminando productos de desecho.

Cinco tipos de vasos sanguíneos componen este sistema:

  • Las arterias (que transportan sangre oxigenada desde el corazón a los vasos más pequeños).
  • Las arteriolas (que transfieren la sangre de las arterias a los capilares).
  • Los capilares (que suministran oxígeno y nutrientes a los tejidos del cuerpo y absorben dióxido de carbono y desechos para transportarlos).
  • Las vénulas (que recogen la sangre desoxigenada de los capilares y la llevan a las venas).
  • Las venas (que actúan como reservorio de la sangre a medida que regresa de las células y se transporta al corazón). El corazón reoxigena la sangre y la bombea de regreso a las arterias.

Circulación en el cuerpo humano

Las paredes de los vasos sanguíneos se componen tres capas. La capa más interna (la túnica íntima) es una única capa de células epiteliales planas (denominada endotelio), y está en contacto directo con la sangre. Puede dañarse fácilmente por hipertensión, oxidación, glicación y otros procesos que analizaremos. Estas células regulan la entrada de leucocitos a los tejidos durante una respuesta inflamatoria, y también producen sustancias químicas (como el óxido nítrico endotelial – eNOS) que dilatan o contraen el vaso en respuesta al medio ambiente.

La capa media (túnica media) comprende fibras musculares lisas y elastina. Estas células trabajan con el endotelio para influir en el flujo sanguíneo, pero lo hacen a través del sistema nervioso autónomo: la activación del sistema simpático (adrenalina, noradrenalina) contrae las fibras del músculo liso para la vasoconstricción, mientras que la activación parasimpática (a través de sustancias químicas como GABA – ácido gamma aminobutírico) relaja las fibras, provocando vasodilatación.

Las fibras del tejido conectivo de la capa externa (la túnica externa) protegen los vasos sanguíneos y los unen a los tejidos circundantes. Estas tres capas están separadas por tejido conectivo (elastina y colágeno), y el grosor de cada capa difiere según el tipo de vaso sanguíneo. Por ejemplo, la túnica media es mucho más gruesa en una arteria que en una vena, mientras que la túnica externa es un poco más gruesa en una vena. Otra diferencia estructural es que las venas contienen válvulas en el interior de la túnica íntima.

Problemas comunes con la circulación periférica

Si bien pueden surgir muchos problemas con el sistema circulatorio, aquí nos centraremos en los problemas con la circulación periférica, cuyas dos categorías principales son: insuficiencia venosa crónica y complicaciones vasculares de la diabetes.

 1- Insuficiencia venosa crónica (IVC): término general para los problemas más comunes del sistema venoso:

  • Piernas cansadas, pesadas y adoloridas, especialmente después de un período prolongado de estar sentado o de pie.
  • Moretones con facilidad.
  • Arañas vasculares/venas en forma de hilo.
  • Edema (retención de agua que comúnmente se manifiesta como tobillos hinchados.
  • Venas varicosas y/o hemorroides.
  • Pigmentación debajo de la superficie de la piel.
  • Eczema y ulceración de las piernas (etapas posteriores).

Un retorno venoso saludable depende de la acción de bombeo de los músculos del pie, la pantorrilla y el muslo (la «bomba periférica»), junto con la acción de las válvulas venosas. Estas válvulas, situadas en la pared interna de la vena, son unidireccionales y sin reflujo, lo que permite que la sangre fluya hacia el corazón, sin regresar a las piernas por la fuerza de la gravedad. El retorno venoso también depende de la intensa actividad del sistema nervioso simpático, y requiere que toda la red de vasos tenga una buena integridad estructural.

La IVC comienza cuando la pared venosa sufre estrés bioquímico o estiramiento biomecánico. Esto suele deberse a una obstrucción en la vena (ej. trombosis venosa profunda), a una incompetencia de la válvula venosa o a una disfunción de la bomba muscular, incluso a una combinación de ambas. Este estiramiento excesivo de las venas puede dañar las válvulas, permitiendo un reflujo de sangre hacia la parte inferior de la pierna, lo que causa acumulación y una mayor dilatación de las venas y capilares. Además, la tensión sobre la pared venosa ocasiona inflamación, produciendo sustancias químicas que conducen a la destrucción del colágeno y la elastina, y que provoca una mayor disfunción del endotelio.

Las hemorroides son un tipo de IVC que se caracteriza por la congestión de las venas alrededor del canal anal. Por lo general, son causadas por esfuerzo al defecar, estreñimiento crónico o diarrea, sexo anal, embarazo, envejecimiento, obesidad y/o estar sentado todo el día. (NICE, 2016).

Algunos desequilibrios subyacentes y principales factores de riesgo.

  • Defectos congénitos y/o debilidades hereditarias. ¿Antecedentes familiares?
  • Posibles obstrucciones al flujo sanguíneo debido (ej.) a: embarazo, estreñimiento, fibromas pélvicos o adiposidad central.
  • Oxidación e inflamación crónica: marcadores de estrés oxidativo e inflamación están presentes en las venas varicosas, así como moléculas de defensa antioxidante insuficientes (Lichota et al, 2019).
  • Glicación, causada por desequilibrios en el metabolismo de la glucosa conduciendo a hiperglucemia. La glicación daña el endotelio y también provoca más oxidación e inflamación. La hiperglucemia también genera niveles elevados de insulina, y esto a su vez genera más inflamación (al regular positivamente las enzimas inflamatorias PLA2 y Delta-5-Desaturasa).
  • Pobre integridad del colágeno debido a la oxidación (especialmente por fumar cigarrillos) y por la falta de nutrientes.
  • Desequilibrios hormonales, especialmente situaciones de niveles elevados de estrógenos y/o progesterona. La IVC es más común en mujeres, y particularmente durante el embarazo. Quizás esto se deba no sólo a la obstrucción, sino también a que la progesterona estabiliza el útero relajando las fibras del músculo liso, lo que provoca una dilatación venosa que puede causar disfunción valvular. El estrógeno puede tener un efecto aún mayor porque relaja el músculo liso y suaviza las fibras de colágeno. Curiosamente, se ha demostrado que la expresión de receptores de estrógeno se correlaciona con la gravedad de la IVC en sujetos (Serra et al, 2016).
  • Un estilo de vida que implica permanecer de pie o sentado durante mucho tiempo. Esto deja la bomba periférica inactiva, lo que permite que la sangre se acumule en la parte inferior de las piernas.

2- Complicaciones vasculares de la diabetes.

Casi todas las complicaciones de la diabetes son el resultado de problemas vasculares. Las más comunes son la retinopatía (daño a los capilares de la retina por glicación), nefropatía (deterioro de los capilares que filtran los desechos de la sangre en los riñones), neuropatía (daño a los nervios, especialmente en la parte inferior de las piernas y los pies) y complicaciones infecciosas como la sepsis, debido a un flujo sanguíneo comprometido. Muchos de estos causan problemas de circulación en brazos y piernas.

La causa más común es el debilitamiento de los capilares que suministran oxígeno y nutrientes a los nervios. Cuando esto ocurre en las piernas y los pies (“neuropatía periférica”), se manifiesta como dolor, hormigueo, pérdida de sensibilidad e incluso ulceración. En cuanto a las complicaciones infecciosas, el sitio más frecuente son los pies y la parte inferior de las piernas, debido a la falta de flujo sanguíneo para traer células inmunes. Si aparece gangrena o sepsis, esto puede provocar hospitalización y amputación. Por tanto, las complicaciones vasculares de la diabetes pueden promover aún más la progresión de la IVC.

Intervenciones Terapéuticas Tratamientos de Atención Primaria

Por lo general, se recomienda el ejercicio para mantener funcionando la bomba periférica. También es bien conocido que ayuda a controlar la resistencia a la insulina que provoca la diabetes. Todo cuenta: las tareas del hogar, la jardinería, pasear al perro, andar en bicicleta hacia y desde el trabajo o la escuela. Los calcetines de compresión también son comunes, para casos más graves. Las prendas de compresión presionan la superficie de las venas, arterias y músculos. Esto reduce el diámetro de las venas distendidas, aumentando el flujo sanguíneo y la eficacia de la válvula. También se suelen administrar medicamentos antiinflamatorios. La terapia con láser se usa comúnmente para tratar las venas.

Apoyo dietético

Una dieta baja en “carga glucémica” (CG) es la piedra angular del plan de intervención, ya que puede ayudar a normalizar el peso y el control de la glucosa en sangre. Esto puede mejorar el manejo de la resistencia a la insulina, reduciendo así la glicación y el riesgo de las complicaciones vasculares de la diabetes.

La normalización del peso también reduce la hipertensión dentro del sistema venoso, lo que a su vez disminuye la presión sobre las paredes y válvulas de las venas. Una dieta baja en CG significa reducir el consumo de alimentos procesados, almidón blanco, azúcar y exceso de cafeína y alcohol, en favor de alimentos naturales bajos en almidón como verduras, frutas, nueces y semillas, aceites naturales como aguacate y aceite de oliva, legumbres si se toleran, pescado, mariscos, huevos, aves y carnes rojas alimentadas con pasto.

Comer suficiente proteína es particularmente importante para la salud de los vasos sanguíneos, ya que el colágeno y la elastina (que dan a los vasos su estructura y naturaleza contráctil) están hechos de aminoácidos. Para las personas que prefieren no comer productos animales, es importante consumir alimentos de soya como tofu o tempeh para obtener proteínas. Los veganos también pueden obtener proteínas completas combinando cereales integrales con legumbres o cereales integrales con nueces/semillas, pero esto aumenta la ingesta de almidones concentrados. Por lo tanto, aquellos veganos que tienen problemas con el metabolismo de la glucosa pueden beneficiarse de una proteína en polvo disuelta en un batido. Una vez que se ha establecido un nivel básico de alimentación saludable, pueden mejorar con un enfoque de nutrición personalizado.

El estudio ‘Predict’ del Reino Unido (Berry et al, 2020) observó una gran variabilidad entre los sujetos (n = 1002) en sus respuestas de glucosa, insulina y triglicéridos a comidas idénticas y que esto se explicaba, en parte, por factores específicos de cada persona, como el microbioma intestinal. De aquí lo importante y útil que es obtener retroalimentación sobre cómo se sienten las personas después de haber comido diferentes tipos de alimentos. Algunas van tan lejos como realizar un control continuo de la glucosa, utilizando un monitor de glucosa intersticial, para elaborar su dieta ideal y equilibrar la glucosa en sangre.

Micronutrientes claves a considerar como apoyo a la circulación periférica

Vitamina C: es un cofactor crucial para la síntesis de colágeno, y es sabido, desde hace mucho tiempo, que su deficiencia provoca la degradación del colágeno, también conocida como escorbuto. La vitamina C también es importante debido a su capacidad para aumentar el flujo sanguíneo en casos de deterioro, como el tabaquismo o la obesidad. Uno de sus mecanismos aquí es el de inhibir la oxidación del óxido nítrico, preservando así su función de dilatación de venas y arterias.

Un pequeño ensayo controlado aleatorio informó que la suplementación con 1000 mg y 500 mg de vitamina C a los 30 minutos y 90 minutos respectivamente, previno la disminución del flujo sanguíneo dentro de la arteria femoral, que normalmente se esperaría durante tres horas de estar estáticamente sentado (Fernandes et al, 2011; Thosar et al, 2015).

Vitamina K: en las varicosidades, las células del músculo liso del interior de las paredes de las venas, muestran una mayor mineralización de la matriz (deposición de calcio), endureciéndolas y reduciendo su función normal. Las paredes de los vasos sanguíneos contienen proteínas dependientes de la vitamina K llamadas proteínas Gla de matriz (MGP). Cuando se activa (o «carboxila»), la MGP previene la calcificación vascular. Pero dicha activación sólo puede tener lugar con suficiente vitamina K2 en circulación, ya que éste es el cofactor vital. Por lo tanto, la vitamina K2 puede activar la proteína GLA de la matriz para reducir la dañina acumulación de calcio en las venas.

Las fuentes alimenticias incluyen el producto de soja fermentada Nattō, algunos quesos fermentados como Jarlsberg, hígado de ganso, yema de huevo y carnes o aves negras (Donaldson, 2015; Okano 2016; Palermo et al, 2017, Myneni & Mezey, 2016).

Flavonoides: los fitoquímicos flavonoides de frutas, verduras, flores, nueces, semillas, hierbas y especias tienen una larga historia de uso tradicional para apoyar los vasos sanguíneos y el flujo sanguíneo; y las personas con menor consumo de flavonoides tienden a tener una peor salud vascular (Kozłowska & Szostak-Węgierek, 2014).

 Antocianinas y OPC (proantocianidinas oligoméricas): las antocianinas y los OPC son flavonoides pigmentados que se encuentran en alimentos vegetales con un tono rojo/azul/negro (bayas, vino tinto, nueces, ciruelas, cacao, té y otros). Tienen una fuerte afinidad por el tejido vascular, donde inhiben las enzimas metaloproteasas de matriz (MMP) implicadas en la inflamación y la degradación del tejido vascular; y atrapan los radicales libres para prevenir el daño oxidativo al endotelio vascular.

Las dietas bajas en estos flavonoides pueden provocar capilares dañados y con fugas. Una serie de pequeños ensayos realizados en la década de 1990 encontraron que la suplementación con OPC (150-600 mg/día) mejoraba las venas varicosas y el edema; y también linfedema por cirugía mamaria (AMR, 2009). Un ensayo de OPC (320 mg/día) informó una mejora significativa en la «salud subjetiva de las piernas» (en comparación con el placebo), y una mejora en la retención de líquidos premenstrual (Christie et al, 2004). Además, una revisión de estudios, así como un panel de expertos en CVI, han concluido que hay buena evidencia para recomendar flavonoides como los OPC en IVC (Rabe et al, 2013; Lichota et al 2019).

Los estudios de OPC tienden a utilizar aislados de semillas de uva o de corteza de pino. Ejemplos recientes incluyen un ensayo cruzado de mujeres japonesas sanas pero sedentarias, que informó que seis horas de estar sentadas, produjo mucha menos hinchazón en las piernas, después de la suplementación con extracto de semilla de uva, frente a la administración de placebo.

Llegaron a la conclusión de que, dado que la inflamación de las piernas al estar sentado es un factor de riesgo de venas varicosas, el GSE puede ser preventivo (Sano et al, 2013).

Los estudios clínicos de OPC de corteza de pino han demostrado que pueden reducir el edema de las piernas en CVI, reducir la incidencia de trombosis venosa profunda durante vuelos de larga distancia y mejorar la curación de úlceras venosas y episodios hemorroidales (Gulati, 2014). Los ensayos han utilizado aplicación tópica y/o administración oral. Un estudio más reciente de OPC de corteza de pino encontró que la suplementación mejoraba la hinchazón del tobillo, la oxigenación de la piel, la puntuación de los síntomas y de discapacidad venosa y el estrés oxidativo local en pacientes con CVI (n = 142), y que esta mejora era más marcada que con el tratamiento estándar de compresión (Cesarone et al, 2019).

Rutina: este flavonoide, que se encuentra en el trigo sarraceno, trabaja con la vitamina C para mejorar la síntesis de colágeno, haciendo que el tejido conectivo de los vasos sanguíneos sea más elástico. Los estudios han descubierto que puede ayudar a regular la permeabilidad capilar, mejorar la circulación periférica y que también tiene propiedades antiagregantes, lo que reduce el riesgo de formación de coágulos cerca del tejido endotelial dañado (Kozłowska & SzostakWęgierek, 2014).

Extracto de semilla de Castaño de Indias (ECI) (Horse Chestnut Seed Extract): el ingrediente activo del ECI es la β-escina, que se ha descubierto que reduce la permeabilidad de los vasos pequeños y mejora su capacidad para contraerse, reduciendo el edema y la hinchazón. También se ha revelado que inhibe la activación y adherencia de los leucocitos, lo que ayuda a contrarrestar la inflamación. Esta eficacia ocurre cuando el contenido de escina está estandarizado a 100-150 mg/día. Como las escinas requieren 12 horas para alcanzar las concentraciones iniciales en el torrente sanguíneo, puede ser mejor tomarlas dos veces al día.

Una revisión Cochrane de ECA de ECI (Pittler & Ernst, 2012) concluyó que el ECI es un tratamiento a corto plazo eficaz y seguro para CVI, después de encontrar una mejora en CVI en comparación con placebo en seis de siete ensayos sobre dolor en las piernas y volumen de las piernas, mientras que otro informó una mejora en comparación con el valor inicial.

La escina también se usa ampliamente para las hemorroides, aunque ha habido una falta de datos de ensayos desde la década de 1970, cuando un estudio de 72 pacientes (que usaron 120 mg/día de escina de HCSE/día) informó reducciones significativas en los síntomas y el sangrado, y mejoras en las evaluaciones endoscópicas. (la respuesta del 32% en el placebo aumentó al 82% con la suplementación, y la mayoría de los beneficios fueron evidentes dentro de los seis días posteriores a la suplementación) (Pirard et al, 1976).

Un estudio reciente en animales, de un compuesto enriquecido con ECI y otros flavonoides, informó una reducción significativa en la fisiopatología de las venas varicosas y una mejora del tono venoso (Casili et al, 2020). También se ha descubierto, en un modelo animal de diabetes (Aksoy et al, 2019), que el ECI acelera la cicatrización de heridas cutáneas.

Extracto de Ginkgo Biloba (EGB): está demostrado que los compuestos bioactivos de esta planta favorecen la circulación periférica de las piernas, las manos y el cerebro, y ayudan a mantener la memoria en las personas mayores. De hecho, en Alemania se prescribe ampliamente a pacientes mayores, como un “todo terreno” para mantener la salud circulatoria. Por ejemplo, un metanálisis de 13 ensayos controlados aleatorios, con un total de 2381 pacientes, concluyó que tomar una dosis diaria de 240 mg de EGB es eficaz y seguro en el tratamiento de la demencia, ya sea clasificada como Alzheimer o Vascular (Hashiguchi et al, 2015).

Los efectos promotores de la salud del EGB en las arterias y las venas incluyen: actuar como antioxidante, inhibir la agregación plaquetaria, promover la formación de NO (óxido nítrico) para la vasodilatación, inhibir la entrada de calcio a las células estimuladas por una lesión y reducir la formación de células espumosas. De ahí que el EGB mejore el flujo sanguíneo general, especialmente a nivel micro circulatorio, después de algunas semanas de suplementación (Patel, 2018).

Una cosa a tener en cuenta, sobre todos los flavonoides, es su biodisponibilidad generalmente pobre en comparación con las vitaminas y minerales. Se cree que pueden absorberse mejor sin alimentos, y también conviene recordar que actúan como prebióticos en el intestino humano, y que las moléculas que absorbemos y utilizamos son, por tanto, los metabolitos creados por la fermentación microbiana. En consecuencia, un microbioma gastrointestinal saludable es importante para aprovechar al máximo los fitoquímicos dietéticos y suplementarios.

Nutrientes para el control glucémico

Además de los nutrientes para la salud venosa mencionados anteriormente, existen algunos micronutrientes claves que pueden respaldar la salud metabólica y, por lo tanto, reducir el riesgo de complicaciones vasculares de la diabetes. Estos incluyen minerales como: magnesio, cromo y zinc, todos los cuales tienen evidencia de mejorar el control de la glucosa y la insulina.

 Otros nutrientes con estudios son:

Canela: una gran evidencia de ensayos en humanos ha demostrado que la canela mejora la glucosa en sangre en ayunas, y ciertas medidas de resistencia a la insulina en personas con diabetes y prediabetes (de 1 a 6 g/día de polvo). Esta actúa reduciendo la expresión genética de las enzimas hepáticas que promueven la producción de glucosa y su liberación al torrente sanguíneo; y también aumenta la expresión de los genes del receptor de insulina y del transportador de glucosa (GLUT-4) (Deyno et al, 2019; Davis & Yokoyama 2011; Cheng et al 2012).

Extracto de Té Verde: los fenoles concentrados en el té verde (conocidos como galato de epigalocatequina3 (EGCG)) ayudan a normalizar los niveles de glucosa y lípidos séricos. Y, al igual que la canela, actúan sobre las enzimas hepáticas para retardar la liberación de glucosa del hígado al torrente sanguíneo, mejorando la sensibilidad a la insulina en los humanos. Los estudios de población han informado que las personas que beben de 5 a 6 tazas de té verde o más al día tienden a tener un menor riesgo de desarrollar diabetes. Se ha descubierto que 200 a 300 mg por día en forma de suplemento mejoran la sensibilidad a la insulina (Xing et al 2019; Jeukendrup & Randell 2011; Suzuki et al 2012; Kim et al 2011).

Extracto de Café Verde: beber café se ha asociado con un menor riesgo de diabetes en poblaciones humanas. Esto no se debe a la cafeína, sino a los fenoles activos del café, como el ácido clorogénico, que mejora la producción de la hormona antiinflamatoria y sensibilizante a la insulina, adiponectina. Y, al igual que el té verde y la canela, el ácido clorogénico inhibe la liberación de glucosa del hígado al torrente sanguíneo. También se ha descubierto que mejora la función endotelial en arterias y venas, y reduce el estrés oxidativo y la agregación plaquetaria (Naveed et al, 2018; Bohn et al, 2012; Natella y Scaccini 2012).

Referencias bibliográficas:

  • Aksoy H, Çevik Ö, Şen A, Göğer F, Şekerler T, Şener A. Effect of Horsechestnut seed extract on matrix metalloproteinase-1 and -9 during diabetic wound healing. J Food Biochem. 2019;43(3):e12758. doi: 10.1111/jfbc.12758. Epub 2019 Jan 3. PMID: 31353546.
  • AMR (Alt Med Rev). Aesculus hippocastanum. Alt Med Rev. 2009;14(3):278-283.
  • ANH Food4Health Plate, 2015. https://anhinternational.org/wp-content/ uploads/old/sites/default/files/150122-ANH-Intl_Food4Health-Plate.pdf
  • Berry SE, Valdes AM, Drew DA, Asnicar F, Mazidi M, Wolf J, Capdevila J, Hadjigeorgiou G, Davies R, Al Khatib H, Bonnett C, Ganesh S, Bakker E, Hart D, Mangino M, Merino J, Linenberg I, Wyatt P, Ordovas JM, Gardner CD, Delahanty LM, Chan AT, Segata N, Franks PW, Spector TD. Human postprandial responses to food and potential for precision nutrition. Nat Med. 2020;26(6):964-973. doi: 10.1038/s41591-020-0934-0.
  • Bohn SK, Ward NC, Hodgson JM, Croft KD. Effects of tea and coffee on cardiovascular disease risk. Food Funct., 2012;3:575-591
  • Casili G, Lanza M, Campolo M, Messina S, Scuderi S, Ardizzone A, Filippone A, Paterniti I, Cuzzocrea S, Esposito E. Therapeutic potential of flavonoids in the treatment of chronic venous insufficiency. Vascul Pharmacol. 2020:106825. doi: 10.1016/j.vph.2020.106825. Epub ahead of print. PMID: 33278582.
  • Cesarone MR, Belcaro G, Agus GB, Ippolito E, Dugall M, Hosoi M, Corsi M, Cotellese R, Feragalli B, Scipione C, Scipione V, Maione C. Chronic venous insufficiency and venous microangiopathy: management with compression and Pycnogenol®. Minerva Cardioangiol. 2019;67(4):280-287. doi: 10.23736/ S0026-4725.19.04948-X. PMID: 31347820.
  • Cheng DM, Kuhn P, et al. In vivo and in vitro antidiabetic effects of aqueous cinnamon extract and cinnamon polyphenol-enhanced food matrix. Food Chem. 2012;135(4):2994-3002.
  • Christie S, Walker AF, Hicks SM, Abeyasekera S.Flavonoid supplement improves leg health and reduces fluid retention in pre-menopausal women in a double-blind, placebo-controlled study. Phytomedicine. 2004;11(1):11-7. doi: 10.1078/0944-7113-00347. PMID: 14971717.
  • Davis PA, Yokoyama W. Cinnamon intake lowers fasting blood glucose: meta-analysis. J Med Food. 2011;14(9):884-9.
  • Deyno S, Eneyew K, Seyfe S, Tuyiringire N, Peter EL, Muluye RA, Tolo CU, Ogwang PE. Efficacy and safety of cinnamon in type 2 diabetes mellitus and pre-diabetes patients: A meta-analysis and meta-regression. Diabetes Res Clin Pract. 2019; 156:107815. doi: 10.1016/j.diabres.2019.107815. Epub 2019 Aug 16. PMID: 31425768.
  • Donaldson MS. Vitamin K: the missing link to prostate health. Med Hypotheses. 2015;84(3):219-22. doi: 10.1016/j.mehy.2014.12.028.
  • Fernandes PR, Lira FA, Borba VV, et al. Vitamin C restores blood pressure and vasodilator response during mental stress in obese children. Arq Bras Cardiol. 2011;96(6):490-7.
  • Gulati OP. Pycnogenol® in chronic venous insufficiency and related venous disorders. Phytother Res. 2014;(3):348-62. doi: 10.1002/ptr.5019.
  • Hashiguchi M, Ohta Y, Shimizu M, et al. Meta-analysis of the efficacy and safety of Ginkgo biloba extract for the treatment of dementia. J Pharm Healthcare Sci. 2015; 1:14. doi: 10.1186/s40780-015-0014-7.
  • Jeukendrup, AE and Randell, R. Fat burners: nutrition supplements that increase fat metabolism. Obesity Reviews: 2011;12(10): 841–51.
  • Kim A, Chiu A, Barone MK, et al. Green tea catechins decrease total and LDL cholesterol: a systematic review and meta-analysis. J Am Diet Soc. 2011;111(1):1720–9.
  • Kozłowska A, Szostak-Wegierek D. Flavonoids–food sources and health benefits. Rocz Panstw Zakl Hig. 2014;65(2):79-85.
  • Lichota A, Gwozdzinski L, Gwozdzinski K. Therapeutic potential of natural compounds in inflammation and chronic venous insufficiency. Eur J Med Chem. 2019;15; 176:68-91. doi: 10.1016/j.ejmech.2019.04.075. Epub 2019 May 6. PMID: 31096120.
  • Myneni VD, Mezey E. Regulation of bone remodelling by vitamin K2. Oral Dis. 2016;23(8):1021-1028. doi: 10.1111/odi.12624.
  • Natella F, Scaccini C. 2012. Role of coffee in modulation of diabetes risk. Nutr Rev. 70(4):207-17. doi: 10.1111/j.1753-4887.2012.00470. x. PMID: 22458694.
  • Naveed, Muhammad & Hejazi, Veghar & Abbas, Muhammad & Ali, Asghar & Khan, Ghulam Jilany & Shumzaid, Muhammad & Ahmad, Fawwad & Babazadeh, Daryoush & FangFang, Xia & Modarresi-Ghazani, Faezeh & Wenhua, Li & Xiaohui, Zhou. Chlorogenic acid (CGA): A pharmacological review and call for further research. Biomedicine & Pharmacotherapy. 2018;97. 67-74. 10.1016/j.biopha.2017.10.064.
  • NICE. Haemorrhoids. 2016. Available from: https://cks.nice.org.uk/topics/haemorrhoids/.
  • Palermo A, Tuccinardi D, D’Onofrio L, et al. Vitamin K and osteoporosis: ¿Myth or reality? Metabolism. 2017; 70:57-71. doi: 10.1016/j. metabol.2017.01.032.
  • Patel K. Ginkgo Biloba. 2018. Available at: https://examine.com/ supplements/ginkgo-biloba/#summary5-0.
  • Pirard J, Gillet P, Guffens JM, et al. [Double blind study of reparil in proctology]. Rev Med Liege. 1976;31(10):343-5. [Article in French].
  • Pittler MH, Ernst E. Horse chestnut seed extract for chronic venous insufficiency. Cochrane Database Syst Rev. 2012. CD003230. doi: 10.1002/14651858.CD003230.pub4.
  • Rabe E, Guex JJ, Morrison N, et al. Treatment of chronic venous disease with flavonoids: recommendations for treatment and further studies. Phlebology. 2013;28(6):308-19. doi: 10.1177/0268355512471929.
  • Sano A, Tokutake S, Seo A. Proanthocyanidin-rich grape seed extract reduces leg swelling in healthy women during prolonged sitting. J Sci Food Agric. 2013;93(3):457-62. doi: 10.1002/jsfa.5773.
  • Serra R, Gallelli L, Perri P, De Francesco EM, Rigiracciolo DC, Mastroroberto P, Maggiolini M, de Franciscis S. Estrogen Receptors and Chronic Venous Disease. Eur J Vasc Endovasc Surg. 2016;52(1):114-8. doi: 10.1016/j. ejvs.2016.04.020. Epub 2016 May 21. PMID: 27220899.
  • Suzuki Y, Miyoshi N, Isemura M. Health-promoting effects of green tea. Proceedings of the Japan Academy – Series B. Phys Biol Sci. 2012;88(3):88–101.
  • Thosar SS, Bielko SL, Wiggins CC et al. Antioxidant vitamin C prevents decline in endothelial function during sitting. Med Sci Monit. 2015; 21:1015-21. doi: 10.12659/MSM.893192.
  • Weidmann, Henri. 2015. SASH1, a new potential link between smoking and atherosclerosis.
  • Xing L, Zhang H, Qi R, Tsao R, Mine Y. Recent Advances in the Understanding of the Health Benefits and Molecular Mechanisms Associated with Green Tea Polyphenols. J Agric Food Chem. 2019;67(4):1029-1043. doi: 10.1021/acs. jafc.8b06146. Epub 2019 Jan 17. PMID: 30653316.

 Lecturas Adicionales: 

  • Anderson RA. Chromium and polyphenols from cinnamon improve insulin sensitivity. Proc Nutr Soc. 2008;67(1):48-53.
  • Anon. 2003. Oligomeric Proanthocyandidins: Monograph. Alt Med Rev. 8(4):442-50.
  • Barbagallo M, Dominquez LJ. Magnesium metabolism in type 2 diabetes mellitus, metabolic syndrome and insulin resistance. Arch Biochem Biophys. 2007;458(1):40-47.
  • Chaudhry S, Wong E. Atherosclerosis. McMaster Pathophysiology Review (MPR). 2018 Available from: http://www.pathophys.org/atherosclerosis/.
  • Eberhardt RT, Raffetto JD. 2014. Chronic venous insufficiency. Circulation. 130(4):333-46. doi: 10.1161/CIRCULATIONAHA.113.006898. PMID: 25047584.
  • El Asmar MS, Naoum JJ, Arbid EJ. Vitamin k dependent proteins and the role of vitamin k2 in the modulation of vascular calcification: a review. Oman Med J. 2014;29(3):172-7. doi: 10.5001/omj.2014.44.
  • Golbidi S, Badran M, Laher I. Diabetes and ALA. Front Pharmacol. 2011; 2:69.
  • Goraca A, Huk-Kolega H, et al. Lipoic acid – biological activity and therapeutic potential. Pharmacological Reports. 2011; 63:849-858.
  • Han L, Li M. Protection of vascular endothelial cells injured by angiotensin II and hypoxia in vitro by Ginkgo biloba (Ginaton). Vasc Endovascular Surg. 2013;47(7):546-50. doi: 10.1177/1538574413497106.
  • Okano T. A New Horizon in Vitamin K Research. Yakugaku Zasshi. 2016;136(8):1141-59. doi: 10.1248/yakushi.16-00014.
  • Rochette L, Ghibu S, Muresan A, Vergely C. Alpha-lipoic acid: molecular mechanisms and therapeutic potential in diabetes. Can J Physiol Pharmacol. 2015;93(12):1021-7. doi: 10.1139/cjpp-2014-0353. Epub 2015 Sep 25. PMID: 26406389.
  • Salehi B, Berkay Yılmaz Y, Antika G, Boyunegmez Tumer T, Fawzi Mahomoodally M, Lobine D, Akram M, Riaz M, Capanoglu E, Sharopov F, Martins N, Cho WC, Sharifi-Rad J. Insights on the Use of α-Lipoic Acid for Therapeutic Purposes. Biomolecules. 2019;9(8):356. doi: 10.3390/ biom9080356. PMID: 31405030; PMCID: PMC6723188.
  • Wang ZQ, Cefalu WT. Current concepts about chromium supplementation in type 2 diabetes and insulin resistance. Curr Diab Rep. 2010;10(2):145-51.
  • Zeevi D, Korem T, Zmora N, et al. Personalized Nutrition by Prediction of Glycemic Responses. Cell. 2015;19;163(5):1079-94. doi: 10.1016/j. cell.2015.11.001.

 

Autor: Lamberts Española.

Exención de responsabilidad: La información anteriormente descrita es sólo para fines informativos, por tanto no intenta influir, diagnosticar ni reemplazar el consejo, tratamiento médico o del profesional de la salud. Se basa en estudios científicos (humana, animal o in vitro), la experiencia clínica, o el uso tradicional, como se cita en cada artículo. Los resultados reportados no necesariamente pueden ocurrir en todos los individuos. No se recomienda el auto-tratamiento para condiciones que amenazan la vida que requieren tratamiento médico bajo el cuidado de un médico. Para muchas de las enfermedades que se describen el tratamiento con prescripción o medicamentos de venta libre también está disponible. Consulte a su médico y/o farmacéutico para cualquier problema de salud antes de utilizar algún suplemento/complemento alimenticio o de hacer algún cambio en los medicamentos prescritos.