Sin embargo, el uso prolongado de ciertos fármacos puede influir en el estado nutricional del organismo. Estos efectos se producen a través de distintos mecanismos, como alteraciones en la absorción, cambios en el metabolismo o variaciones en la excreción, lo que puede comprometer la biodisponibilidad de micronutrientes esenciales. Cabe destacar que estos impactos no se manifiestan en todas las personas ni con la misma intensidad, ya que dependen de factores como la dosis, la duración del tratamiento y el estado clínico previo de cada individuo.
En los últimos años, la investigación científica ha puesto de manifiesto la existencia de interacciones entre ciertos medicamentos y nutrientes esenciales, lo que ha despertado un creciente interés por integrar el enfoque nutricional en el seguimiento de personas en tratamiento farmacológico.
El objetivo de este artículo es ofrecer una visión clara y fundamentada sobre algunas interacciones descritas entre determinados medicamentos de uso habitual y los niveles en el organismo de algunas vitaminas, minerales, y de otros nutrientes.
Este contenido tiene un carácter exclusivamente informativo, y no pretende en ningún caso sustituir la valoración individualizada por parte de un profesional sanitario. Ante cualquier duda o situación específica, se recomienda consultar con su médico o farmacéutico, quien podrá orientar de forma personalizada en función de cada caso.
¿Cómo pueden algunos medicamentos influir en los nutrientes?

El organismo humano mantiene un equilibrio dinámico de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales, que participan en múltiples funciones fisiológicas. Este equilibrio puede verse influido por distintos factores, entre ellos la alimentación, el estilo de vida y, en determinados casos, el uso de medicamentos.
Algunos fármacos pueden influir en el estado nutricional a través de diferentes mecanismos. Entre los más relevantes se encuentran:
Alteraciones en la absorción
Ciertos medicamentos pueden modificar el entorno del aparato digestivo, afectando la capacidad del organismo para absorber determinados nutrientes. Un ejemplo de ello es la reducción de la acidez gástrica, que puede influir en la absorción de vitaminas y minerales como la vitamina B12, magnesio, hierro o calcio.
Cambios en el metabolismo de los nutrientes
Algunos fármacos pueden alterar la forma en que el organismo utiliza o transforma ciertos nutrientes, lo que puede modificar sus niveles o su disponibilidad en tejidos específicos.
Incremento de las necesidades nutricionales
En determinadas situaciones, el uso continuado de algunos medicamentos puede aumentar los requerimientos de ciertos nutrientes, haciendo necesario prestar especial atención a su ingesta.
Alteraciones en la microbiota intestinal
La microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en la síntesis y el aprovechamiento de algunos nutrientes. Determinados tratamientos, como los antibióticos, pueden alterar temporalmente este equilibrio, lo que puede influir en el estado nutricional.
Es importante señalar que estos efectos no se producen en todos los casos ni con la misma intensidad en todas las personas. Factores como la duración del tratamiento, la dosis, la edad o el estado nutricional previo pueden influir en su aparición.
Por este motivo, puede ser útil prestar atención al estado nutricional en personas que siguen tratamientos farmacológicos prolongados, siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario.
Breve análisis de interacciones específicas y soporte nutricional de apoyo
Estatinas y coenzima Q10
Las estatinas son un grupo de fármacos ampliamente utilizados para reducir los niveles de colesterol en sangre, mediante la inhibición de la enzima HMG-CoA reductasa, implicada en su síntesis hepática.
Este mismo proceso metabólico está también relacionado con la producción endógena de coenzima Q10 (CoQ10), un compuesto presente en prácticamente todas las células del organismo y que desempeña un papel fundamental en la producción de energía a nivel mitocondrial.
Diversos estudios han observado que el uso de estatinas puede asociarse a una disminución de los niveles de CoQ101_3 en el organismo. Esta reducción podría estar relacionada, en algunos casos, con la aparición de síntomas como cansancio, fatiga o molestias musculares.
En este contexto, se ha planteado que la suplementación con coenzima Q104 puede ayudar a reponer sus niveles sin afectar a la eficacia del tratamiento, y contribuir al bienestar general, optimizando la función mitocondrial, especialmente en personas que siguen tratamientos prolongados con estatinas.

Figura 1. Relación entre la inhibición de la HMG-CoA reductasa por estatinas y la síntesis endógena de coenzima Q10.
Paracetamol y N-acetilcisteína (NAC)
El paracetamol es uno de los analgésicos y antipiréticos más utilizados a nivel mundial, generalmente considerado seguro cuando se emplea a las dosis recomendadas.
Tras su administración, el paracetamol es metabolizado principalmente en el hígado. Una pequeña parte de este metabolismo da lugar a la formación de un metabolito intermedio potencialmente reactivo (NAPQI), que el organismo neutraliza mediante su conjugación con glutatión, uno de los principales sistemas antioxidantes endógenos.
En determinadas situaciones, como el uso prolongado o en personas con un estado antioxidante comprometido, las reservas de glutatión pueden verse reducidas, lo que podría dificultar la adecuada neutralización de este metabolito.
La N-acetilcisteína (NAC) es un precursor del glutatión que puede contribuir a mantener sus niveles en el organismo. En este contexto, se ha estudiado su papel en el apoyo a la función hepática y en el mantenimiento del equilibrio antioxidante.
El glutatión hepático desempeña un papel clave en la neutralización del NAPQI. Cuando los niveles de glutatión son insuficientes o los niveles de NAPQI son elevados, las enzimas y proteínas hepáticas pueden verse afectadas, causando necrosis hepática⁵. La N-acetilcisteína (NAC) se utiliza en el manejo de la toxicidad por paracetamol, ya que aumenta los niveles de glutatión⁶, y se ha propuesto su uso para reducir la toxicidad crónica y las sobredosis accidentales⁷ ⁸.

Figura 2. Metabolismo del paracetamol y papel del glutatión en la neutralización de metabolitos reactivos.
Anticonceptivos orales y vitaminas del grupo B
Los anticonceptivos orales combinados contienen hormonas que se utilizan ampliamente para la regulación del ciclo menstrual y la prevención del embarazo.
Se ha observado que, en algunas mujeres, el uso prolongado de anticonceptivos puede asociarse a niveles reducidos de nutrientes del grupo B. Esta situación podría estar relacionada, en determinados casos, con síntomas como cansancio, cambios de humor o sensación de fatiga.
Diversos estudios han señalado que las mujeres que utilizan anticonceptivos orales pueden presentar niveles más bajos de vitamina B12⁹_¹⁰, vitamina B6¹⁰ y folato¹¹. Esto se debe a que estos medicamentos pueden influir en los niveles de estas vitaminas en el organismo.
Las vitaminas del grupo B desempeñan funciones clave en procesos como el metabolismo energético, la función neurológica y la síntesis de ADN.
En este contexto, el adecuado aporte de vitaminas del grupo B puede ayudar a mantener niveles adecuados de estos nutrientes y contribuir al bienestar general.
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Figura 3. Posible influencia de los anticonceptivos orales sobre los niveles de vitaminas del grupo B.
Antibióticos y microbiota intestinal
Los antibióticos son herramientas fundamentales en el tratamiento de infecciones bacterianas, y su uso ha contribuido de forma decisiva al control de numerosas enfermedades.
Sin embargo, su mecanismo de acción no distingue entre bacterias patógenas y bacterias beneficiosas, por lo que su uso puede alterar de forma temporal el equilibrio de la microbiota intestinal.
La microbiota desempeña un papel relevante en diversos procesos fisiológicos, incluyendo la digestión, la función inmunitaria y la síntesis o aprovechamiento de ciertos nutrientes. Por ello, las alteraciones en su equilibrio pueden tener repercusiones a nivel digestivo y general.
Se ha observado que, en algunas personas, el uso de antibióticos puede asociarse a molestias digestivas, como cambios en el ritmo intestinal o diarrea, que en ocasiones pueden aparecer incluso tras la finalización del tratamiento.
Los antibióticos actúan principalmente alterando las células bacterianas de diversas formas¹². Las levaduras presentan una estructura celular diferente, por lo que Saccharomyces boulardii no se ve afectado por los antibióticos¹³ y puede contribuir a reducir la incidencia, la severidad y la duración de la diarrea asociada a su uso¹⁴.
En este contexto, Saccharomyces boulardii, una levadura no patógena, puede utilizarse de forma concomitante con antibióticos, ayudando a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal durante y después del tratamiento.

Figura 4. Mecanismos de acción de los antibióticos y diferencias estructurales entre bacterias y levaduras.
Antidepresivos y vitamina D
Los antidepresivos se utilizan en el tratamiento de diversos trastornos del estado de ánimo y forman parte habitual del abordaje terapéutico en estas situaciones.
La vitamina D es un nutriente que, además de su conocido papel en la salud ósea, participa en múltiples funciones del organismo, incluyendo procesos relacionados con el sistema inmunitario y el sistema nervioso.
En los últimos años, diferentes estudios han analizado la posible relación entre los niveles de vitamina D y el estado de ánimo. Se ha observado que niveles bajos de esta vitamina pueden asociarse, en algunos casos, con alteraciones del bienestar emocional.
Asimismo, determinadas situaciones asociadas a trastornos del estado de ánimo, como una menor exposición a la luz solar, pueden contribuir a una reducción en la síntesis de vitamina D.
Algunos tipos de antidepresivos podrían influir en el metabolismo de la vitamina D, afectando a las enzimas implicadas en su activación e inactivación¹⁵.
En este contexto, mantener niveles adecuados de vitamina D puede contribuir al bienestar general y formar parte de un enfoque integral en personas que siguen tratamiento con antidepresivos.

Figura 5. Relación entre vitamina D, exposición a la luz solar y su posible implicación en el bienestar emocional.
Insulina y magnesio
La insulina es una hormona clave en la regulación del metabolismo de la glucosa, y su uso es fundamental en el manejo principalmente de la diabetes mellitus tipo 1.
El magnesio es un mineral esencial que participa en numerosos procesos fisiológicos, incluyendo la función muscular, el sistema nervioso y el metabolismo energético. Además, interviene en mecanismos relacionados con la acción de la insulina.
Diversos estudios han señalado que las personas con diabetes pueden presentar con mayor frecuencia niveles bajos de magnesio. Esta situación puede estar influida por distintos factores, como una mayor excreción urinaria o alteraciones en su distribución en el organismo.
Se ha observado que niveles reducidos de magnesio pueden asociarse, en algunos casos, con síntomas como cansancio, calambres musculares o alteraciones del bienestar general.
En este contexto, la diabetes y su tratamiento pueden influir en el metabolismo y la excreción del magnesio en el organismo¹⁶.
Un adecuado aporte de magnesio puede contribuir a mantener niveles normales de este mineral y al funcionamiento normal del sistema muscular, nervioso y psicológico.

Figura 6. Papel del magnesio en el metabolismo de la glucosa y su relación con la acción de la insulina.
Metformina y vitamina B12
La metformina es uno de los fármacos más utilizados en el tratamiento de la diabetes tipo 2, y su uso está ampliamente extendido en la práctica clínica.
Varios estudios han señalado que el tratamiento prolongado con metformina puede asociarse a una reducción en la absorción de vitamina B12 a nivel intestinal¹⁷_¹⁸. Esta disminución puede dar lugar, en algunos casos, a niveles bajos de esta vitamina en el organismo.
La vitamina B12 desempeña un papel fundamental en funciones como la formación de glóbulos rojos, el funcionamiento del sistema nervioso y la función psicológica normal.
Se ha observado que niveles reducidos de vitamina B12 pueden relacionarse, en determinadas situaciones, con síntomas como cansancio, alteraciones neurológicas o sensación de debilidad.
Entre los mecanismos propuestos se incluyen cambios en la absorción intestinal, alteraciones relacionadas con el factor intrínseco y otros procesos que pueden afectar a la disponibilidad de vitamina B12¹⁹. Esta situación contribuye, en algunos casos, a un mayor riesgo de alteraciones neurológicas, incluida la neuropatía.
Asimismo, un estudio de 2022 sugiere que la combinación de vitamina B12 con vitaminas B1 y B6 puede contribuir a mejorar parámetros relacionados con la función nerviosa²⁰.
En este contexto, mantener niveles adecuados de vitamina B12 puede contribuir al funcionamiento normal del sistema nervioso y al bienestar general.

Figura 7. Mecanismos propuestos de la reducción de vitamina B12 asociados al uso prolongado de metformina.
Fármacos supresores del ácido gástrico (Antiácidos e IBP) y absorción de nutrientes
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y los antiácidos se utilizan ampliamente en el manejo de trastornos digestivos como el reflujo gastroesofágico o la dispepsia. Aunque ambos actúan sobre la acidez gástrica, lo hacen mediante mecanismos distintos: los IBP inhiben la producción de ácido, mientras que los antiácidos neutralizan el pH gástrico.
Estos fármacos actúan reduciendo la producción de ácido en el estómago, lo que contribuye a aliviar los síntomas y a proteger la mucosa gástrica. Sin embargo, esta reducción de la acidez puede influir en la absorción de determinados nutrientes.
El medio ácido del estómago desempeña un papel indispensable en la liberación y posterior absorción de nutrientes como la vitamina B12, el hierro, el calcio o el magnesio. Por ello, el uso prolongado de este tipo de medicamentos puede asociarse, en algunos casos, a una menor absorción de estos nutrientes.
Se ha observado que, especialmente en tratamientos de larga duración, esta situación podría relacionarse con manifestaciones como cansancio, alteraciones óseas o molestias musculares, entre otras.
El uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones (IBP) se ha asociado a una menor absorción de vitamina B12²¹, magnesio²² y hierro²³, así como a un mayor riesgo de fracturas óseas, posiblemente relacionado con alteraciones en la absorción de calcio²⁴_²⁵.
En este contexto, la consideración de suplementos con formas minerales de alta biodisponibilidad puede contribuir a compensar estas posibles interferencias, sin comprometer el tratamiento gástrico.

Figura 8. Influencia de la reducción de la acidez gástrica sobre la absorción de nutrientes esenciales.
Conclusión
El uso de medicamentos forma parte esencial del abordaje de numerosas condiciones de salud y ha contribuido de manera significativa a mejorar la calidad de vida de millones de personas.
En determinados casos, algunos tratamientos farmacológicos pueden influir en el estado nutricional a través de distintos mecanismos, como alteraciones en la absorción, el metabolismo o el aprovechamiento de ciertos nutrientes. Si bien la magnitud de estas interacciones presenta una alta variabilidad interindividual, su consideración clínica es determinante para prevenir deficiencias subclínicas, especialmente en tratamientos de larga duración.
En este contexto, el soporte nutricional no debe entenderse como una alternativa, sino como un complemento al enfoque terapéutico. Integrar una buena alimentación con una suplementación de apoyo permite mitigar posibles interferencias y promover el equilibrio del organismo de forma integral.
El conocimiento de estas posibles interacciones permite abordar el cuidado de la salud desde una perspectiva más amplia, integrando el tratamiento farmacológico con otros factores que contribuyen al equilibrio del organismo.
Este artículo tiene un carácter informativo y divulgativo. La posible relación entre medicamentos y estado nutricional puede variar en función de cada persona y de las características del tratamiento. Por ello, ante cualquier duda o situación específica, es recomendable consultar con un profesional sanitario para una valoración individualizada.
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Más información:
Drug-Nutrient Interactions: Oregon University – Linus Pauling Institute