¿Cómo favorecen los antioxidantes la salud del cerebro?
Junto con los ácidos grasos esenciales y las vitaminas del complejo B, los antioxidantes son un excelente hilo dental que combaten el deterioro cognitivo de diversas maneras.
A medida que el cerebro envejece, las células nerviosas luchan por defenderse de las toxinas invasoras llamadas radicales libres. Si bien cada célula del cuerpo produce estos compuestos inestables y dañinos, la exposición a la contaminación, el humo del tabaco y la luz solar nos hace más vulnerables a sus efectos perniciosos.
Si no se controlan, los radicales libres causan estragos en las células (un proceso denominado científicamente “estrés oxidativo”), lo que contribuye al deterioro mental y a las enfermedades degenerativas relacionadas con la edad.
Afortunadamente, el cuerpo prepara rápidamente a sus guerreros, los antioxidantes de confianza, para protegerse del estrés oxidativo y proteger al cuerpo del caos que puede sobrevenir. Sin embargo, para asegurarnos de erradicar por completo a los villanos, es necesario intensificar la dieta y la nutrición.

Antioxidantes que deberíamos empezar a consumir en abundancia: flavonoides, curcumina, vitamina E y luteína
Flavonoides para la memoria: las madres tenían razón cuando decían que comiéramos frutas y verduras. Estos nutritivos alimentos están repletos de poderosos antioxidantes, flavonoides, que no solo reforzarán las defensas inmunológicas y le darán al cutis un brillo rosado, sino que también harán maravillas para su cabeza. Una creciente cantidad de investigaciones científicas destaca que estos poderosos compuestos pueden ser inmensamente beneficiosos para la memoria.
En un estudio realizado por el “Brigham and Women’s Hospital”, los expertos descubrieron que las mujeres mayores que comían grandes cantidades de bayas, ricas en flavonoides, o antocianidinas más específicamente, retrasaron el deterioro de su memoria en dos años, en comparación con las mujeres que no eran tan consumidoras de bayas. No son solo las bayas las repletas de flavonoides, también: col rizada, berros, espinacas, aguacates, uvas rojas, calabaza, chocolate oscuro, vino tinto y café.
La curcumina mejora el estado de ánimo y la memoria: la curcumina es el componente activo presente en la cúrcuma, una raíz de un dorado magnífico. Investigaciones han vinculado esta especia milenaria con una amplia gama de beneficios para la salud y la inteligencia. Gracias a sus impresionantes propiedades antioxidantes, la curcumina es capaz de combatir la inflamación cerebral.
Investigaciones recientes han vinculado la inflamación cerebral con el bajo estado de ánimo y los problemas cognitivos. En un estudio, tres grupos de pacientes con depresión recibieron curcumina, un medicamento antidepresivo o una combinación de ambos.
Los pacientes que tomaron tanto el medicamento antidepresivo como la curcumina experimentaron el mayor alivio de su bajo estado de ánimo.
Otro estudio de la Universidad de California en Los Ángeles, sugiere que la curcumina también puede mejorar la memoria. Los participantes que recibieron curcumina experimentaron una mejora del 28 % en sus pruebas de memoria en comparación con el grupo de control. Además, este grupo también experimentó una ligera mejoría en su estado de ánimo. Los expertos creen que la curcumina puede favorecer la memoria al aumentar el flujo sanguíneo al cerebro.
Hay muchísimas maneras de aprovechar los beneficios de la curcumina para el cerebro. El secreto está en encontrar una excusa para añadir cúrcuma a cualquier creación culinaria. Consejo culinario: para una absorción óptima, combina siempre esta especia con su aliada: una fuente de grasa saludable (leche, aceite de coco, aguacate o pescado).
Vitamina E para combatir el deterioro cognitivo: la vitamina E es otro antioxidante que combate los radicales libres y previene el daño celular en el cerebro. Los investigadores creen que esta potente vitamina puede retrasar el deterioro cognitivo y contribuir a la reducción de las enfermedades degenerativas relacionadas con la edad. Se cree que una cantidad insuficiente de este compuesto aumenta significativamente el riesgo de deterioro cognitivo.
Alimentos ricos en vitamina E: frutos secos: almendras, avellanas, cacahuetes, nueces de Brasil, nueces, anacardos, semillas de girasol, piñones, semillas de calabaza, aguacates, mangos, kiwis, moras, albaricoques, salmón, trucha arcoíris, cangrejos de río y langosta.
Luteína para un procesamiento más rápido y eficiente: este antioxidante presente en numerosas frutas y verduras de colores vibrantes, es conocido por su papel en la salud ocular. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que también podría ayudar a mantener la materia gris en óptimas condiciones.
En un estudio de la Universidad de Georgia, investigadores evaluaron el impacto de la luteína en la memoria y la claridad mental en estudiantes. Los participantes que recibieron luteína mostraron una notable mejora en su capacidad para procesar información.
Alimentos ricos en luteína son: espinacas, col rizada, berza, acelgas, brócoli, calabacín, coles de Bruselas, guisantes, apio, zanahorias, remolacha, tomates, naranjas, melones, pomelos y huevos.
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